Reparación y revisión de mecanismos
Un reloj mecánico que se adelanta, se atrasa o se detiene casi nunca está roto: necesita limpieza y lubricación. Lo abrimos, medimos y le devolvemos su marcha.
Qué incluye una revisión completa
El calibre se desmonta por completo. Cada puente, cada rubí y cada eje se limpian por ultrasonidos para retirar el aceite viejo y los residuos. Después se lubrica punto por punto con aceites específicos —no es lo mismo el tren de rodaje que el muelle real— y se vuelve a montar comprobando juegos y holguras.
Antes de cerrar la caja medimos la marcha en seis posiciones con cronocomparador y ajustamos la raqueta hasta dejar la pieza dentro de tolerancia. Si el muelle real ha perdido fuerza o algún rubí está partido, se sustituye y consta en el presupuesto.
Trabajamos sobre
- Relojes automáticos y de carga manual
- Cronógrafos de rueda de pilares y de leva
- Calibres suizos y japoneses de las marcas habituales
- Cambio de cristal, junta y prueba de estanqueidad
Cuándo conviene una revisión
La pauta de un buen taller es cada cuatro o cinco años en un reloj de uso diario, o antes si nota que pierde reserva de marcha, se para por la noche o el segundero va a saltos. Una revisión a tiempo evita que el aceite seco raye los pivotes y multiplique la factura.
Paso a paso
Apertura y medición
Marcha y amplitud antes de tocar nada, para saber de dónde partimos.
Desmontaje y limpieza
El calibre entero pasa por ultrasonidos. Nada de limpiar por encima.
Lubricación y montaje
Aceites correctos en cada punto de fricción y comprobación de holguras.
Ajuste y control de 72 h
Regulación en seis posiciones y tres días de control antes de entregar.
Cuéntenos qué le ocurre a su reloj
Marca, modelo y síntoma. Le decimos si necesita una revisión o solo un pequeño ajuste.