Restauración de relojes vintage
Un reloj heredado guarda historia en cada marca de uso. Restaurar no es dejarlo como nuevo, sino devolverle su carácter sin borrar lo que el tiempo le dio.
Nuestra forma de entender la restauración
La primera decisión en una restauración es qué dejar tal cual. Una esfera con pátina uniforme casi siempre vale más conservada que repintada, y una caja con biseles aún definidos no debería perderlos bajo un pulido agresivo. Por eso empezamos documentando la pieza con fotografía macro antes de intervenir.
A partir de ahí trabajamos lo imprescindible: recuperar el brillo del acero sin comerse las aristas, reconstruir un índice perdido con material de época cuando existe, enderezar agujas o sustituir un cristal acrílico por otro del mismo perfil. Si la esfera necesita restauración de esmalte o lacado, colaboramos con un especialista en esferas con el que trabajamos desde hace años.
Lo que solemos restaurar
- Relojes de pulsera de las décadas de 1940 a 1980
- Piezas heredadas con valor sentimental
- Relojes de bolsillo y cronógrafos antiguos
- Cajas de acero, chapado en oro y oro macizo
Honestidad con el original
No fabricamos piezas falsas ni firmamos esferas que no lo estaban. Cuando una restauración implica un recambio no original, queda escrito en el informe que entregamos con la pieza. La transparencia es lo que protege el valor del reloj a largo plazo.
Lo que valoramos en una pieza
Estado de la esfera
Pátina, índices, lacado o esmalte. Casi siempre pesa más conservar que repintar.
Integridad de la caja
Aristas, biseles y grabados. Decidimos hasta dónde llega el pulido sin perder forma.
Originalidad del calibre
Si conserva su mecanismo de fábrica y qué recambios admite sin desvirtuarlo.
¿Tiene un reloj de familia parado en un cajón?
Mándenos unas fotos. Le decimos si merece una restauración completa o solo una puesta en marcha.